Menos cuentas con acceso de más
Revisamos quién entra a correo, banca, facturación y herramientas internas. Se retiran permisos heredados de ex empleados o de proveedores que ya no trabajan con la empresa, y cada rol queda con lo mínimo para operar.
Cada intervención arranca con una revisión del estado real de las cuentas, los accesos y las copias de seguridad. A partir de ahí definimos qué se implementa primero, qué queda documentado y qué responsabilidades asume el equipo interno. Los formatos van desde una auditoría puntual hasta un acompañamiento mensual para pymes que necesitan sostener el orden sin contratar un área de seguridad propia.
Cada formato de trabajo en SingleSec apunta a un mismo criterio: que cada persona use solo lo que necesita y que cada ingreso quede verificable. Estos son los resultados que las pymes de Buenos Aires notan primero cuando ordenamos cuentas, credenciales y respaldos.
Revisamos quién entra a correo, banca, facturación y herramientas internas. Se retiran permisos heredados de ex empleados o de proveedores que ya no trabajan con la empresa, y cada rol queda con lo mínimo para operar.
Con un gestor de credenciales compartido, cada servicio tiene su propia clave y se comparte por rol, no por persona. Cuando alguien deja el equipo, se revoca su acceso sin tener que cambiar todo de urgencia.
Activamos MFA en las cuentas críticas y definimos un procedimiento para altas, bajas y recuperación. Así el equipo no queda bloqueado un lunes a la mañana porque nadie sabe quién tiene el código de respaldo.
No alcanza con copiar archivos: definimos qué se respalda, cada cuánto y quién verifica que la restauración funcione. Probamos el procedimiento antes de necesitarlo en serio, no durante un incidente.
Trabajamos casos de phishing con ejemplos reales del rubro: facturas falsas, cambios de CBU, pedidos urgentes. La idea es que cualquiera pueda detener una operación y confirmar por un canal aparte antes de avanzar.
Dejamos por escrito qué cuentas existen, quién las administra y cómo se recuperan. Ese registro sirve para auditorías, para incorporar gente nueva y para no depender de la memoria de una sola persona.
Si querés ver cómo se aplica esto en un caso concreto, podés revisar el detalle de una implementación reciente o escribirnos desde la página de contacto.
No todas las empresas necesitan lo mismo ni en el mismo orden. Algunas llegan con una cuenta comprometida y urgencia por cerrar el acceso; otras quieren ordenar credenciales antes de sumar personal. Estos tres formatos cubren los puntos de partida más frecuentes que vemos en pymes de Buenos Aires y alrededores, y se pueden combinar si la situación lo pide.
Pensado para equipos de hasta 15 personas que nunca auditaron sus cuentas. Relevamos correo, banca, herramientas de gestión y accesos compartidos, y dejamos un listado de quién tiene qué y por qué.
Para organizaciones que ya decidieron endurecer el acceso pero necesitan hacerlo sin frenar la operación. Definimos reglas, roles de bóveda y el procedimiento de altas y bajas antes de tocar una sola cuenta.
Cuando el equipo cambia seguido o hay rotación de proveedores, el control de accesos se desactualiza rápido. Revisamos altas, bajas y permisos de forma periódica, y ajustamos copias de seguridad según lo que realmente se usa.
Si todavía no sabés cuál corresponde a tu caso, podés leer primero cómo abordamos una primera sesión de planificación o escribirnos directamente desde la página de contacto.
Cada intervención en SingleSec sigue una secuencia fija. No improvisamos sobre la infraestructura del cliente: primero entendemos qué cuentas existen, quién las usa y qué se pierde si una queda expuesta. Recién después proponemos cambios concretos.
Listamos correos, paneles de banca, herramientas de gestión y servicios en la nube. Revisamos quién tiene permisos de administrador y qué cuentas quedaron activas de ex empleados o proveedores.
Verificamos reutilización de claves, ausencia de segundo factor y credenciales compartidas por chat o papel. El informe separa lo urgente de lo que puede planificarse en semanas.
Definimos roles por función: quién necesita ver facturación, quién puede modificar datos bancarios, quién solo consulta. Cada permiso queda documentado antes de tocar la configuración.
Activamos MFA, migramos credenciales a un gestor y ajustamos permisos en tandas cortas para no frenar la operación. El equipo recibe instrucciones simples y un canal de soporte durante el cambio.
Confirmamos que las copias de seguridad se ejecutan y que la recuperación de cuentas funciona sin depender de una sola persona. Probamos altas y bajas de usuarios con el procedimiento nuevo.
Entregamos un resumen con lo aplicado, lo pendiente y las señales a monitorear. Sugerimos una revisión periódica y dejamos criterios para detectar phishing o cambios sospechosos.
Si querés ver cómo aplicamos este proceso en un caso concreto, podés leer las notas de una sesión de planificación reciente o escribirnos desde la página de contacto.